El Trinomio de los asuntos públicos

En la comunicación estratégica hay una práctica que, al reunir talento multidisciplinario, abona en la construcción y consolidación de la reputación corporativa: los asuntos públicos.  Partamos de una afirmación que se comprueba a sí misma una y otra vez, sobre todo en tiempos de crisis: contar con una estrategia de asuntos públicos hace la diferencia en la obtención de resultados con las distintas audiencias, particularmente en la protección de la reputación.

En una época donde la incertidumbre es la única certeza, las organizaciones exigen la labor de profesionales que les ayuden a responder a asuntos controvertidos, por lo que cobra relevancia el trabajo de quienes nos dedicamos a la consultoría estratégica.

Explicar lo que son los asuntos públicos me lleva a una frase reduccionista: la intervención en lo público. Pero esta frase no nos hace justicia a los articuladores de lo posible… nos deja incompletos. Nuestra labor nos reta a que analicemos, entendamos, desdoblemos e incidamos en “El Trinomio” empresa – sociedad – gobierno, tan inagotable y retador como queramos y tan acotado como sea necesario para lograr nuestro objetivo. “El Trinomio” se observa a sí mismo, se vigila, se cuestiona, se responde. “El Trinomio” es complejo y se autorregula.

Tenemos un reto más allá de entender lo público: incidir en él como profesionales. Por ello, ¿qué elementos hacen exitosa a una estrategia de asuntos públicos? En una agencia con 15 años de experiencia, podemos decir que la base de toda vinculación exitosa es la metodología, además de contar con un objetivo definido y consensado.

Si bien no es una receta que considera pasos y gramajes, toda estrategia de asuntos públicos debe tener, al menos, los siguientes elementos:

 

  1. Debes distinguir las prioridades: los distintos objetivos y actores

Aunque “El Trinomio” se autorregule, cada una de sus partes tiene su reto y complejidad cuando de vinculación se trata. Partimos de un objetivo general y lo hacemos particular conforme identificamos a quienes queremos convencer (sumar aliados o reducir el número de nuestros potenciales detractores, no neguemos que todo proyecto puede generarlos).

Con gobierno, el reto no es sencillo. A casi dos años de iniciada la administración federal actual, aún se nos pregunta por la mejor forma de relacionarse con los funcionarios públicos; “nos rompieron el paradigma”, dirían algunos. Y sí, les damos la razón, la vinculación con los actuales funcionarios parte de una premisa de cualquier relación humana (recordemos que somos seres gregarios, seres sociales): no dar por sentado nada ni pensar por el otro. Las prioridades cambiaron, por lo que los objetivos del funcionario y de los clientes que representamos no necesariamente coincidirán. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? Leer el contexto es la clave, adicionando el mapeo de actores y la creación de perfiles. La empatía nace de conocer a mi interlocutor y verlo como lo que es: una persona (con ideas, intereses, repulsiones propias). “Todo relacionamiento exitoso parte de un buen perfil”, mantra de vida.

De nuevo: plantear objetivos, mapear y perfilar.

 

  1. Aprende a leer el contexto

Leer el contexto no es leer las noticias… aunque partimos de ellas. No hay otra forma de ser exitosos en las vinculaciones que conocer el contexto, por lo que la selección de fuentes de información, su valoración y el contraste de información es esencial en nuestra labor.

La consultoría exige ser curioso, tener hambre de mundo, leer entrelíneas y siempre, siempre, preguntarse por el trasfondo de la nota. Como consultores, y no sólo recolectores de noticias, estamos obligados a respondernos todos los días: “¿cómo impacta esta información en mi objetivo?”. Y este discernimiento informativo, “el callo del consultor”, sólo aparece cuando lo practicamos todos los días, todo el tiempo. Cuestionando la nota, pero evaluando también de dónde tomarla.

 

  1. Vincúlate y construye alianzas

Los profesionales de los asuntos públicos no tenemos la obligación de saber todo, pero sí debemos tener una respuesta (basada en lo comentado anteriormente) y rodearnos de personas que pueden ayudarnos a formularla. Por eso, conviene construir un equipo multidisciplinario que tenga los conocimientos para resolver los distintos retos que supone la creciente regulación de las industrias. ¿Imaginas un equipo conformado por politólogos, biólogos, diseñadores de moda y trabajadores sociales? En 2017, un equipo de Alterpraxis con estos profesionales fue capaz de diseñar una estrategia exitosa y hacerse acreedor al SABRE Awards Latin America en la categoría Corporate Social Responsability.

El mundo es transversal, cualquier decisión impacta a más de un ámbito. Dejemos de pensar como si viviéramos en silos. Esta labor, y en general todo lo social, no es de llaneros solitarios. Las vinculaciones exitosas son las que se cimientan en el contacto del día a día con los actores clave y sus alrededores, sí, con quienes integran su equipo y con quienes se relaciona. Una recomendación es pensar como equipo y no como individuo, será más sencillo que des con la persona que estás buscando para cumplir los objetivos.

Hoy ya no somos los mismos, y es por nuestro contexto, por las realidades históricas y sociales en las que nuestra profesión se inserta, realidades en las que incidimos.

Las oportunidades son finitas, también las instituciones y las formas. Nuestra labor se transforma con ellas, la metodología cambia, pero lo único que permanece es la audacia de intentarlo otra vez.

 

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