Comunicación y reputación

¿En cuál confías? ¿En la empresa que transparenta sus acciones y actúa respetando su entorno o en aquella que actúa fuera de la ley sin el menor cuidado de la comunidad que le rodea?

¿A quién le compras? ¿A esa empresa que guía sus acciones de acuerdo con principios y valores? ¿A aquella que te cuenta su historia y te hace sentir parte de ella? ¿O a la que no conoces y permanece inactiva en este mundo hiperconectado?

Es así de sencillo. La comunicación y la reputación tienen una profunda relación, e ineludiblemente contribuye a la concreción de resultados de una compañía.

Por eso hoy, el desarrollo e implementación de una estrategia de comunicación corporativa no es un objetivo y deber único de las grandes marcas, esos tiempos quedaron atrás. Pequeñas y medianas empresas pueden y deben, permitirse externalizar la importante misión de poner su marca, su historia y sus productos, en boca de cualesquiera que sean sus públicos de interés.

¿Qué es y para qué?  

En palabras simples llamamos comunicación corporativa al proceso de envío de mensajes por parte de una organización a sus públicos, ya sean empleados, proveedores, clientes, etc., a través de diferentes canales. Su finalidad es expresar la filosofía y valores de la compañía y aquella información que resulte relevante para sus objetivos.

Una buena comunicación crea reputación corporativa y la reputación genera valor. Y si consideramos que la reputación es el activo intangible más valioso para una compañía con incidencia directa en los resultados del negocio, todas las empresas deben enfocar sus esfuerzos en tener e implementar una estrategia de comunicación adecuada.

¿Para qué? La respuesta es simple. El objetivo es formar vínculos duraderos con los públicos, generar credibilidad, confianza y herramientas de convencimiento que permitan influir en la opinión pública.

Con seguridad, todas las empresas sin importar el tamaño quieren diferenciarse de la competencia, fidelizar a sus públicos y que estos asocien sus productos y servicios a sus valores. De ahí que la comunicación es el camino.

¿Por qué comunicar?

El mundo cambió, nos hemos transformado tecnológicamente, los públicos están empoderados y vivimos saturados de información, y todo esto ha replanteado la manera en que las empresas se relacionan con su entorno. Por ello ha surgido la necesidad de abordar nuevas estrategias que permitan a las empresas generar vínculos con las comunidades en donde se desenvuelven.

Hoy por hoy los diferentes actores sociales exigen mayor participación del sector privado, y todos estos retos demandan que las empresas se sumerjan en la realidad para que no sean espectadores, sino verdaderos agentes sociales. Los ciudadanos de hoy están empoderados y conectados, así que la interacción con estos es primordial, irrenunciable.

Dicho lo anterior, hoy la comunicación corporativa debe tomar en cuenta los siguientes básicos.

  • Realidad y veracidad

La comunicación debe surgir de lo que la empresa hace. No se pueden generar historias de la nada, así que primero hay que asegurar que se tienen cosas que contar.

  • Trabajo conjunto

La labor de comunicar no es función y responsabilidad de un área específica, sino que la empresa en su conjunto y de forma individual, a través de los empleados y de las acciones que ellos realizan, tienen el poder de comunicar. Esto aumenta la necesidad de alinear esfuerzos para ser coherentes entre lo que se hace y lo que se comunica.

  • Un plan bien definido

Es necesario definir una estrategia de largo plazo y no coyuntural, en la que se tenga la capacidad de planear con quién quiero hablar, para qué, qué le quiero decir y cómo.

  • Escucha activa

Antes de comunicar es preciso saber qué piensan de ti, cual es la percepción del público al que quieres llegar. Antes de hablar es importante escuchar, para saber lo que ocurre afuera, llevar la información precisa y anticiparse a los retos.

  • Bidireccionalidad

Atrás quedaron los monólogos; la comunicación de hoy requiere diálogos bidireccionales, es decir, conversaciones en las que se tenga en cuenta la postura del interlocutor o público.

  • Narrativa con sentido

Hoy los mensajes no pueden estar vacíos, sino que deben generar una conexión emocional de manera que se comuniquen los valores diferenciadores de la empresa. Hay que crear historias que generen vínculos, pero, sobre todo, hay que saber contarlas.

Finalmente, es importante puntualizar que, ante la revolución tecnológica actual, la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos, se están planteando nuevos procesos en los cuales la reputación es y seguirá siendo el activo más importante para la sostenibilidad de las empresas. Por lo tanto, la comunicación se vuelve un eje transversal.

 

 

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