Progreso Armónico como Inversión Social

Alterpraxis, en su calidad de equipo de gestión social y consultoría de asuntos públicos, colabora con ENGIE México en la innovación del diseño, implementación y seguimiento de un nuevo proyecto de sostenibilidad, contribuyendo con el Progreso Armónico. El proyecto de ENGIE México está pensado para cambiar el desarrollo sostenible al proporcionar agua y energía, y así contribuir con la apropiación de espacios públicos para lograr alcanzar una cohesión social sostenible en el tiempo.

El gasoducto ‘Ramones 2 Sur’ atraviesa varios municipios de Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. Se realizó una preselección de comunidades con problemáticas y necesidades puntuales. El agua, el alumbrado público y la falta de espacios comunitarios fueron las principales problemáticas sociales clave detectadas en la comunidad de Mulatos ubicada en el municipio de San Diego de la Unión, Guanajuato. Se seleccionó a Mulatos como comunidad piloto debido a que cuenta con una sólida estructura social, tienen Comités de Mejora Comunitaria (CMC), procesos de toma de decisiones y de los factores más importantes personas dispuestas a participar activamente en el proyecto, otorgando el espacio público como inversión comunitaria.

Si bien la crisis de la contaminación del agua es un problema extendido en el centro de México, Guanajuato concentra a la mayoría de las comunidades afectadas. El agua subterránea en áreas mineras activas ha sido contaminada por fuentes naturales y antropogénicas.

El objetivo principal es lanzar el proyecto como una iniciativa replicable no solo en las comunidades de Guanajuato, sino en cualquier entorno social donde las operaciones del proyecto necesiten una estrategia de Responsabilidad Social Corporativa que aborde diferentes problemáticas, tanto rurales como en escenarios urbanos.

De esa manera el proyecto, Parque Mulatos Engie, se pensó como la solución que reunía con éxito tecnologías, participación social, centro de desarrollo económico y participación positiva en el espacio público:

 

 

 

  • Participación comunitaria: involucrándonos con las personas en la búsqueda de nuevas formas de organización social y gestión de los recursos mediante la creación de comités para su administración.
  • Recursos libres de huella de carbono: reuniendo tecnologías de punta como los Paneles ‘Source’, fabricados por Zero Mass, con el poder de sintetizar moléculas de hidrógeno y oxígeno en agua. Así como la colocación de paneles fotovoltaicos y baterías para almacenar la electricidad generada de 328 mil watts al año.
  • Agua potable para todxs: al suministra agua potable a la comunidad en una región en la que se han detectado concentraciones de arsénico y fluoruro por encima de los estándares permitidos. Un estudio reciente indicó que cerca de 250 pozos contaminados en la Cuenca Lerma-Santiago, de donde se abastecen las comunidades del centro del país.
  • Centro de desarrollo económico: mediante la rehabilitación del molino de maíz como eje productivo y de autoabastecimiento para las familias, potenciado con energía solar.
  • Hortalizas de autoconsumo: colocación de áreas de huertos que son regados con el agua de lluvia filtrada, con lo cual el parque además producirá 540 kg de hortalizas al año.
  • Espacio público seguro: mediante la rehabilitación del parque principal, fomentando el bienestar del jardín de niños aledaño y la comunidad de Mulatos, en general creando un espacio comunitario para una población de 500 habitantes con un área de juegos infantiles y un salón de usos múltiples.
  • Relevancia social: se seleccionó a Mulatos como comunidad piloto debido a que cuenta con una estructura social adecuada y personas dispuestas a participar activamente en el proyecto, otorgando el espacio público como co-inversión comunitaria.
  • Diseño innovador y culturalmente relevante: El eje del parque Unión Engie-Mulatos son las “Nubes Locales”: una estructura de acero en forma de cuna rellena de arenas para filtrar el agua de lluvia que en la parte superior cuenta con tres hidro paneles Source que generarán 19 mil litros al año de agua potable.

La sinergia entre las diferentes áreas del Parque ha contribuido a la generación de capacidades y organización comunitaria para el correcto funcionamiento y apropiación del espacio.

 

 

 

 

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Comunicación estratégica: la clave para el posicionamiento de una empresa

Para asegurarnos de que todos estemos en el mismo entendido sobre la comunicación estratégica, les propongo que iniciemos acordando un par de definiciones generales.

La primera, que la comunicación es la transmisión de señales mediante un código común entre dos o más partes. La segunda, que la estrategia es el arte de conducir un asunto.

Si ya coincidimos en ello, lo haremos también en que lograr una comunicación estratégica adecuada requiere del mejor conocimiento posible de los lenguajes o códigos de las partes, es decir, cómo se hablan el emisor y el receptor, qué canales utilizan, si en ellos hay interferencias o ruido que afecte el proceso, el contexto del momento, y, por supuesto, el objetivo o interés central de las partes involucradas en el proceso, el asunto. Las famosas W (Who, Why, What, HoW y When) que en teoría nos arreglan la vida.

En otras palabras, necesitamos identificar:

  1. Nuestras audiencias
  2. Nuestro vocero o voceros
  3. Mensajes clave o el asunto central
  4. El momento en el que haremos la comunicación, determinado por el contexto
  5. Los canales por los que lo comunicaremos

En mi experiencia para lograr todo lo anterior necesitamos desarrollar la habilidad para materializar cada uno de los factores descritos y en ello ayuda mucho la curiosidad, el apetito por conocer cada día más.

Nuestras audiencias

Hablando de las audiencias, los stakeholders o públicos interesados, tenemos que pensar en todas, no podemos dejar a nadie fuera. Pensemos en los que gestionan el negocio, nuestros clientes. En los colaboradores de todos los diferentes niveles, en los posibles accionistas del negocio, en los públicos a los que sirven. En sus clientes, los que los cuestionan o revisan, o sea, los medios, las autoridades que los regulan y la competencia. No olvidemos a nadie y seamos muy cuidadosos al momento de definir el papel de cada jugador en cada situación y estrategia.

Nuestro vocero o voceros

Si logramos conocer suficientemente bien el funcionamiento del negocio de nuestro cliente y sus objetivos, a sus colaboradores, ejecutivos, gerenciales u operativos y su rol en la organización, podremos seleccionar al vocero o voceros más indicados. Reconocidos, empáticos, con facilidad de palabra, capaces de comprender los temas que nos interesan y de responder preguntas sin crear dudas o suspicacias.

Mensajes clave

Junto con ese conocimiento de la organización y de los asuntos de interés que interesa comunicar, podemos diseñar los mensajes clave, que matizaremos a medida de los distintos públicos. Enriqueceremos con las preguntas y respuestas que podrían surgir y, en pocas palabras, habremos desarrollado la historia que queremos contar en beneficio de la estrategia que habremos definido, el famoso storytelling.

Contexto

Ahora revisemos el contexto, cuya definición nos ahorrará muchas explicaciones: es el conjunto de circunstancias que rodean una situación y sin las cuales, esta no se puede comprender correctamente.

Si conocemos y analizamos el contexto correctamente podemos, incluso, anticipar situaciones y actuar preventivamente. Sacar ventaja de aquello que pronostiquemos con las bases que nos dan las circunstancias, las reacciones o las tendencias.

Canales

Tomando en cuenta todo lo anterior, ahora decidamos cuáles serán los mejores canales para transmitir nuestros mensajes a los públicos seleccionados, de la manera correcta, en el momento apropiado.

Seleccionaremos los canales o medios que sabemos llegarán a cada uno de los públicos objetivo y que tendrán el impacto deseado, considerando también la complejidad del mensaje y las posibilidades de que se transmita claramente. Podríamos agregar en la selección de canales, la posibilidad de obtener retroalimentación o de establecer una conversación en el momento.

Si es una comunicación al interior de la organización y se trata de un aviso general, pensaríamos en el correo electrónico, los mensajes instantáneos y las redes sociales creadas para tratar asuntos de la empresa.

Si hablamos de un cambio organizacional que toca a todos los colaboradores y tendrá repercusiones significativas en el mediano y largo plazo, tal vez lo mejor será proponer una reunión que presidan los gerentes o el director, apoyados en herramientas multimedia, por ejemplo, y acciones diferentes sobre el correo y las redes sociales propias.

Si hablamos con públicos externos, hay medios distintos con alcances, lectores, escuchas o espectadores particulares. Medios impresos o electrónicos, ahora las redes sociales. Una rueda de prensa o una visita a planta a realizar una actividad definida.

Nada más nos falta definir el momento. Casi nada. Me parece que ayudará mucho considerar todas las variables anteriores en la ecuación y así habrá menos oportunidades para equivocarnos. Desarrollemos la capacidad de organizar las actividades, sincronizarlas con lo que nos indique el contexto y nos permitan los canales. Recordemos que los mismos mensajes pueden tener resultados distintos en momentos diferentes, que los públicos de interés y su atención está influenciada por la ocurrencia de eventos en el tiempo. Los medios o canales que utilicemos tienen una naturaleza de tiempo de publicación, de retención de la atención, etc.

El tiempo es, tal vez, uno de los factores de la comunicación estratégica más importantes. La mejor historia contada a destiempo puede resultar un enorme fracaso. El tiempo es vital o, como dicen los angloparlantes, time is of the esence…

En resumen, comprendamos la esencia del negocio de los clientes, sus objetivos y sus expectativas. Determinemos a todas las audiencias y sus intereses. Construyamos una buena historia para contar, que permita los matices necesarios. Analicemos lo que está ocurriendo en el entorno. Determinemos los mejores momentos para comunicarnos con nuestros interlocutores. Si todo esto ocurre, estaremos en posición de comunicar estratégicamente.

 

 

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Comunicación y reputación

¿En cuál confías? ¿En la empresa que transparenta sus acciones y actúa respetando su entorno o en aquella que actúa fuera de la ley sin el menor cuidado de la comunidad que le rodea?

¿A quién le compras? ¿A esa empresa que guía sus acciones de acuerdo con principios y valores? ¿A aquella que te cuenta su historia y te hace sentir parte de ella? ¿O a la que no conoces y permanece inactiva en este mundo hiperconectado?

Es así de sencillo. La comunicación y la reputación tienen una profunda relación, e ineludiblemente contribuye a la concreción de resultados de una compañía.

Por eso hoy, el desarrollo e implementación de una estrategia de comunicación corporativa no es un objetivo y deber único de las grandes marcas, esos tiempos quedaron atrás. Pequeñas y medianas empresas pueden y deben, permitirse externalizar la importante misión de poner su marca, su historia y sus productos, en boca de cualesquiera que sean sus públicos de interés.

¿Qué es y para qué?  

En palabras simples llamamos comunicación corporativa al proceso de envío de mensajes por parte de una organización a sus públicos, ya sean empleados, proveedores, clientes, etc., a través de diferentes canales. Su finalidad es expresar la filosofía y valores de la compañía y aquella información que resulte relevante para sus objetivos.

Una buena comunicación crea reputación corporativa y la reputación genera valor. Y si consideramos que la reputación es el activo intangible más valioso para una compañía con incidencia directa en los resultados del negocio, todas las empresas deben enfocar sus esfuerzos en tener e implementar una estrategia de comunicación adecuada.

¿Para qué? La respuesta es simple. El objetivo es formar vínculos duraderos con los públicos, generar credibilidad, confianza y herramientas de convencimiento que permitan influir en la opinión pública.

Con seguridad, todas las empresas sin importar el tamaño quieren diferenciarse de la competencia, fidelizar a sus públicos y que estos asocien sus productos y servicios a sus valores. De ahí que la comunicación es el camino.

¿Por qué comunicar?

El mundo cambió, nos hemos transformado tecnológicamente, los públicos están empoderados y vivimos saturados de información, y todo esto ha replanteado la manera en que las empresas se relacionan con su entorno. Por ello ha surgido la necesidad de abordar nuevas estrategias que permitan a las empresas generar vínculos con las comunidades en donde se desenvuelven.

Hoy por hoy los diferentes actores sociales exigen mayor participación del sector privado, y todos estos retos demandan que las empresas se sumerjan en la realidad para que no sean espectadores, sino verdaderos agentes sociales. Los ciudadanos de hoy están empoderados y conectados, así que la interacción con estos es primordial, irrenunciable.

Dicho lo anterior, hoy la comunicación corporativa debe tomar en cuenta los siguientes básicos.

  • Realidad y veracidad

La comunicación debe surgir de lo que la empresa hace. No se pueden generar historias de la nada, así que primero hay que asegurar que se tienen cosas que contar.

  • Trabajo conjunto

La labor de comunicar no es función y responsabilidad de un área específica, sino que la empresa en su conjunto y de forma individual, a través de los empleados y de las acciones que ellos realizan, tienen el poder de comunicar. Esto aumenta la necesidad de alinear esfuerzos para ser coherentes entre lo que se hace y lo que se comunica.

  • Un plan bien definido

Es necesario definir una estrategia de largo plazo y no coyuntural, en la que se tenga la capacidad de planear con quién quiero hablar, para qué, qué le quiero decir y cómo.

  • Escucha activa

Antes de comunicar es preciso saber qué piensan de ti, cual es la percepción del público al que quieres llegar. Antes de hablar es importante escuchar, para saber lo que ocurre afuera, llevar la información precisa y anticiparse a los retos.

  • Bidireccionalidad

Atrás quedaron los monólogos; la comunicación de hoy requiere diálogos bidireccionales, es decir, conversaciones en las que se tenga en cuenta la postura del interlocutor o público.

  • Narrativa con sentido

Hoy los mensajes no pueden estar vacíos, sino que deben generar una conexión emocional de manera que se comuniquen los valores diferenciadores de la empresa. Hay que crear historias que generen vínculos, pero, sobre todo, hay que saber contarlas.

Finalmente, es importante puntualizar que, ante la revolución tecnológica actual, la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos, se están planteando nuevos procesos en los cuales la reputación es y seguirá siendo el activo más importante para la sostenibilidad de las empresas. Por lo tanto, la comunicación se vuelve un eje transversal.

 

 

 

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